Una historia de búsqueda, transformación y servicio
Esa pregunta resuena en mí desde siempre.
Cuando conocí a mi maestro, la pronuncié por primera vez en voz alta, y desde entonces se convirtió en la dirección que orienta cada uno de mis pasos.
«Charaiveti Charaiveti», repetía él, osea:
Sigue caminando, muévete, persevera. Si cada día te concentras en el paso que estás dando hacia adelante, por pequeño que sea, estás un paso más cerca de tu destino.
Con los años he comprendido que no existe una respuesta definitiva a la fascinante y misteriosa pregunta «¿Quién soy?»
En el camino vamos tomando conciencia de lo que no somos…
O al menos, sentimos que no somos solo eso.
Soltamos el apego y la identificación con partes de nosotros mismos, y descubrimos, paso a paso, que somos seres complejos, multidimensionales e infinitos.
Como dice Mauro Corona:
«Vivir es como esculpir: hay que quitar, retirar lo que sobra,
para poder ver adentro.»
En mi interior aún vive esa niña a la que le encantaba complacer y observar el mundo desde su «silencio transparente».
Aquel mundo exterior le resultaba incomprensible, en contraste con el suyo: colorido, lleno de fantasía, posibilidades y ligereza.
Aprendí a conocer a esa niña y su mundo. Y con el tiempo también le expliqué que lo que vivimos no siempre tiene un “por qué”, pero sí tiene un “para qué”: esa hermosa expresión en español que no busca la causa, sino el propósito de lo vivido.
Aunque la decisión de estudiar Ciencias de la Comunicación en lugar de Psicología fue complicada, me permitió abrir la mente y desarrollar una mirada amplia sobre la sociedad contemporánea.
Más adelante encontré la psicología transpersonal, y me
enamoré profundamente de esta perspectiva tan fresca e innovadora.
Decidí entonces especializarme también en constelaciones familiares y trabajo con el trauma.
A los veinte años recibí un diagnóstico de tiroiditis autoinmune, lo que me llevó a enfocar mi atención en el cuerpo y su lenguaje.
Ese camino me impulsó a cursar una formación de tres años en naturopatía psicosomática y, posteriormente, profundizar en el conocimiento del cuerpo mediante el poder terapéutico del masaje.
La separación dolorosa de mis padres fue otra gran maestra. Me mostró el camino hacia la madurez y también la capacidad de sostener el dolor del otro sin hacerlo propio.
Desde 2015 vivo en esta isla, que describiría como potente y mágica, por su capacidad de conectarte de forma directa y volcánica con tu esencia.
Lanzarote saca a la luz todo aquello que está escondido en las cavidades del ser.
Aquí, mis pasos tienen un peso distinto. Son más auténticos. Siguen el camino del alma.
Fue aquí donde la aspiración de acompañar a otros en su propio camino, de reconciliar cuerpo, mente y corazón, encontró su realización plena.
Descubrí que esto es lo que más amo hacer, y lo hago con un enfoque integrador que combina masaje, naturopatía y terapia sistémica transpersonal.
Con el tiempo comprendí que estas herramientas no se excluyen entre sí, sino que se potencian mutuamente, actuando de forma creativa y complementaria para el bienestar psicofísico de cada persona.
Creo firmemente que los tiempos que vivimos, aunque a menudo nos parezcan caóticos o intensos, tienen un enorme potencial transformador si aprendemos a vivirlos conscientemente y a cabalgar sus olas.
Por eso, para quienes desean realizar un cambio profundo y duradero, he creado un camino intensivo de 21 días, también disponible en formato online.
Este método incluye un dossier con contenidos y ejercicios específicos, sesiones personalizadas y meditaciones guiadas, diseñadas para acompañarte en un proceso auténtico de transformación interior.


Te invito a escribirme, a compartir tu historia,
a hacerme cualquier pregunta.
Estoy aquí para ofrecerte un espacio de escucha, alivio y acompañamiento,
y para trazar contigo el camino que te llevará hacia ese lugar donde
tu alma te está esperando.
