
¿Alguna vez sientes que, a pesar de tener mucho, siempre te falta algo?
¿O que la felicidad parece estar siempre un paso más allá de lo que posees o de lo que consigues?
Hoy, te invito a descubrir cómo el mundo nos ha condicionado a sentir eso, y cómo puedes revertirlo con uno de tus superpoderes más valiosos.
Te voy a contar una pequeña historia para introducirte hoy mismo al descubrimiento de uno de tus superpoderes más valiosos.
Al final del siglo XIX el ser humano experimentó por primera vez una nueva forma de relacionarse con los objetos y bienes físicos, una forma en que el foco no estaba más en sus verdaderas y reales necesidades.
Gracias al desarrollo de la producción en masa, la capacidad de fabricar bienes a gran escala superó la demanda existente.
Esto llevó a las empresas a buscar formas de estimular el consumo.
Aunque la publicidad ya existía, se volvió más sistemática y orientada a crear la necesidad de adquirir productos: había empezado la Primera Revolución Industrial.
Seguimos con nuestro cuento: tras la Segunda Guerra Mundial, especialmente en las décadas de 1950 y 1960, se produjo un boom económico en muchos países occidentales.
No te parece significativo que las mismas fábricas, que habían producido bienes para la guerra, se reconvirtieron a la producción de bienes de consumo duraderos como electrodomésticos, automóviles y televisores?
Y una vez que cada hogar tenía su televisión, la publicidad televisiva, se convirtió en el instrumento perfecto para moldear los deseos y aspiraciones de millones de personas convirtiéndolos en consumidores.
La publicidad comenzó a centrarse no solo en las características del producto, sino en el estilo de vida y el estatus que el producto podía otorgar.
Si reflexionamos aquí podemos observar un hito más en el distanciamiento del individuo de sus autenticas necesidades: “Lo deseo no porque lo necesito, si no porque creo que lo necesito o creo que sea necesario para mantener cierta apariencia, rol o estatus”.
Fue precisamente en ese momento cuando empresas y agencias de publicidad comenzaron a aplicar principios de la psicología para entender y manipular los deseos humanos, sembrando la idea de que la felicidad y el éxito estaban intrínsecamente ligados a la adquisición de bienes materiales.
Esto generó una insatisfacción constante, ya que siempre había algo nuevo y «mejor» que adquirir.
Yo diría que al día de hoy este aspecto no ha cambiado mucho, más bien se ha perfeccionado.
La publicidad se ha vuelto aún más omnipresente y personalizada, utilizando algoritmos para dirigir anuncios a segmentos específicos de la población basándose en sus intereses y comportamientos de navegación.
La llegada de Internet, las redes sociales, los influencers, el comercio electrónico y el marketing digital, han difuminado la línea entre el entretenimiento y la publicidad, haciendo que el consumo parezca una parte orgánica de la vida social.
Si a esto añadimos que cada vez se diseñan productos con una vida útil más limitada y que los cambios de moda o tecnología hacen que los productos parezcan anticuados rápidamente, observamos otro hito: el sistema impulsa ciclos de consumo aún más rápidos y la facilidad de comprar con un clic y la entrega rápida refuerzan la idea de gratificación instantánea, disminuyendo la paciencia y el aprecio por lo que ya se posee.
Hemos por fin llegado al punto fundamental que te va a abrir a tu súper poder.
Es necesario poder observar que esta que hemos descrito es la historia de la construcción de una poderosa ruta neuronal.
Una ruta neuronal que te aleja de lo que ya está en tu vida, para colocarte (palabra no casual) en el anhelo de lo que te gustaría llegar a materializar, ser o poseer.
Sé que te parece algo que no te afecta tanto o que todavía tu tienes un amplio margen para elegir.
Pero aquí estamos hablando de los aspectos automáticos que se dan en nuestra percepción de la realidad.
Estamos hablando de entrenar una nueva mirada respecto a la realidad que se basa en la inmersión profunda en el aquí y ahora.
Y se te dijera:
Aquí y ahora, está todo bien.
Todo es perfecto tal y como es.
Aquí y ahora tienes todo lo que necesitas para poder permitirte respirar plenamente, dormir serenamente y tener tu corazón en paz.
Estarás pensando que no conozco tu historia.
Estarás pensando que no conozco tu dolor.
Estarás pensando que esta es una visión simplista, reductiva y que es pura demagogia.
Lo que te pido no es de creer ni de cuestionar eso, si no de hacer un experimento.
Para ello te voy a guiar en una sencilla y poderosa practica, así que cuando tengas tiempo para ti ponte cómodo y ábrete a experimentar:
Respira hondo, suelta el aire por la boca como si soplaras en una pajita y cierra los ojos.
Sigue respirando, ahora más a tu ritmo, tomándote el tiempo para descubrir tu ritmo innato y natural, una respiración sin esfuerzo y agradable.
Permanece en contacto con la sensación de tu cuerpo sentado y de los movimientos que produce la respiración de forma natural en tu cuerpo.
Siente tu cara, relaja los músculos de la mandíbula, relaja tu frente y deja que una ligera sonrisa aparezca en tus labios.
Observa con curiosidad que pasa dentro de ti al sonreír? Cambia algo? Todo sigue idéntico?
Cuando la mente se ha calmado un poco, lee o repite interiormente las frases anteriores, hazlo despacio, dejando que las palabras resuenen en ti:
Aquí y ahora, está todo bien.
Todo es perfecto tal y como es.
Aquí y ahora tengo todo lo que necesito para poder respirar plenamente, dormir serenamente y tener mi corazón en paz.
Tomate el tiempo. Seguramente habrán parte de ti que se activan con criticas y juicios, está bien que lo hagan…
pero tu deja que las palabras cojan espacio, que resuenen en profundidad hasta que sean casi algo conocido.
A lo mejor solo se trata de recordarlas.
Dirige tu atención al cuerpo, observa que cambios se producen en él tras escucharlas.
Puedes notar sensaciones en áreas especificas?
Tensiones que se sueltan? Puedes percibir más algunas zonas?
Como es tu respiración?
Tomate todo el tiempo necesario para notar lo que sucede en todo detalle.
Cuando sientes que has terminado, puedes salir muy suavemente y lentamente de la practica realizando una respiración más profunda y moviendo ligeramente el cuerpo.
Y ahora procurate un papel y un bolígrafo.
Permaneciendo en contacto con las sensaciones evocadas en tu cuerpo durante la practica, te voy a invitar a mirar a tu vida como si fuera algo nuevo para ti…
Cuales son los aspectos de tu realidad, donde puedes observar belleza?
No importa cuan pequeños, cotidianos o subjetivos sean estos aspectos…de hecho tienen que ser subjetivos: el ejercicio es recuperar tu propia percepción de la realidad, no como te mira o te percibe tu madre, tu padre, tu hijo, tu vecino o el desconocido que cruzas por la calle.
Cuales son tus momentos y lugares de paz y belleza?
Como podrías disfrutar más de ellos? Como podrías amplificar su efecto?
Qué oportunidades podrían abrirse si te permitieras hacerlo?
Qué cambiaría en tu vida?
Si deseas una experiencia aún más profunda, te invito a realizar esta práctica guiada.
Contáctame por WhatsApp y te enviaré la versión en audio:
